El Último Primer Día (UPD) es mucho más que una fiesta. Para los y las adolescentes es un rito de paso: marca el inicio del último año de secundaria, el cierre de una etapa y la fuerza del grupo como espacio de pertenencia.
Como madres, padres y referentes afectivos, es habitual que aparezcan preocupaciones. El desafío no es negar lo que sucede ni responder sólo desde el miedo, sino acompañar con presencia y responsabilidad.
Los y las adolescentes son sujetos de derecho. Tienen derecho a participar, a encontrarse y a construir experiencias significativas. Descalificar el UPD puede alejarnos; escucharlo puede abrir el diálogo.
Acompañar no significa habilitar todo. Significa conversar antes, acordar pautas claras y ofrecer disponibilidad. Preguntar:
- ¿Qué significa para vos este día?
- ¿Cómo se están organizando?
- ¿Qué necesitan para que salga bien?
Si hablamos de posibles consumos, es importante salir del tabú. Negar no cuida; dialogar sí. Conversar sobre límites, hidratación, cuidado entre pares y exposición en redes puede ser más efectivo que la amenaza.
Algo fundamental es dejar explícito que pueden llamar en cualquier momento si se sienten mal, si algo los incomoda o si necesitan ayuda. Que sepan que vamos a ir a buscarlxs y acompañarlxs. Que pedir ayuda no tendrá como respuesta un reto, sino cuidado. Esa garantía fortalece la confianza y puede prevenir situaciones de mayor riesgo.
Evitar el adultocentrismo no implica renunciar al rol adulto. Implica ejercerlo desde el respeto. Ser referente afectivo es ser sostén, no policía.
El UPD dura un día. El vínculo, toda la vida.
Acompañar es estar: con escucha, con límites claros y con confianza.
Cuidar es acompañar, siempre. Y en Mi Mundo también estamos para acompañarte en tu rol de crianza.
Les deseamos que el UPD sea un UGD…