Cada vez escuchamos más hablar de educación financiera: en redes sociales, medios de comunicación e incluso se debate su incorporación en las escuelas. Pero ¿qué significa realmente y cómo podemos hablarlo en casa?
Podemos definir la educación financiera como un proceso informativo y formativo para tomar decisiones sobre el dinero, el ahorro y la inversión. Nos da herramientas para identificar y organizar nuestros ingresos y gastos, ahorrar, y poder proyectar a futuro, desde unas próximas vacaciones hasta la compra de una vivienda propia.
Ahora bien, entre tanta información es muy importante saber qué NO es la educación financiera: NO es un curso que te enseña a “ser millonario” en 3 meses y NO es una solución mágica para tener dinero.
Comenzar a tocar estos temas en la adolescencia se vuelve fundamental, ya que es donde empiezan a experimentar sus primeros trabajos, sus primeras responsabilidades y también sus primeros proyectos y sueños.
Lo principal es romper el tabú y empezar a hablar de dinero: mostrar cómo se toman las decisiones económicas en casa, la importancia del ahorro, del gasto y del consumo responsable, para empezar a incluir la educación financiera en el día a día, así como también generar un pensamiento crítico sobre los riesgos que hay en las promesas de dinero fácil y las estafas que circulan en redes sociales.
Educar financieramente no es preparar adolescentes para ganar más dinero, sino brindarles herramientas para que puedan tomar decisiones informadas, cuidar sus recursos y construir proyectos de vida con mayor autonomía.
Juana Martínez
Lic. en economía.