Intento

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Sentirse abrumadx, triste o sin salida es algo que le puede pasar a cualquiera en la adolescencia. A veces, el dolor es tanto que aparecen pensamientos de dejar de existir, querer desaparecer o hacerse daño. Si estás pasando por esto, o si en tu familia ves que alguien la está pasando mal, es importante que hablemos al respecto.

Mitos que hay que romper

  • “Si le pregunto si piensa en suicidarse, le doy la idea”
    • Falso: Hablar del tema no da ideas; al contrario, le da a la otra persona un lugar seguro para desahogarse y saber que no está sola.
  • “Solo quiere llamar la atención”
    • Falso: Son señales, conductas o frases que son pensadas como una forma de pedir ayuda cuando faltan las palabras. Hay que escuchar siempre.
  • “Las autolesiones son lo mismo que un intento de suicidio”

Falso: Cortarse o hacerse daño suele ser una forma (dolorosa) de canalizar una angustia que no se soporta, no siempre el deseo de morir. Igualmente, es una señal de que algo duele mucho y necesita atención.

 

¿A qué estar atentos?

Las señales no siempre son obvias ni evidentes, pero vale la pena prestar atención si ves:

  • Aislamiento: Se aleja de sus amigos, de la familia o deja de hacer actividades que le gustaba.
  • Frases/expresiones que hacen ruido: “Quiero desaparecer”, “Nada vale la pena”, “Van a estar mejor sin mí”, “Soy una carga”.
  • Cambios significativos en sus conductas cotidianas: Cambios drásticos en el sueño, la comida o el rendimiento en la escuela.
  • Despedidas: Empieza a regalar sus cosas más queridas o a despedirse.

 

¿Cómo podemos ayudar?

1. Preguntar

Ante la sospecha o manifestación de ideación suicida, resulta fundamental preguntar. Interrogar de manera directa y respetuosa no incrementa el riesgo, sino que habilita la posibilidad de poner en palabras el sufrimiento y construir una vía de acompañamiento.

Algunas preguntas posibles incluyen:

  • ¿En qué pensás cuando decís eso?
  • ¿Cómo lo pensás?
  • ¿Pensaste en algún método?
  • ¿Te ocurrió en alguna otra oportunidad?
  • ¿Qué hiciste frente a esos pensamientos?
  • ¿Cuándo fue la última vez que lo pensaste?
  • ¿Intentaste llevarlo a cabo?

Estas preguntas deben formularse desde una actitud empática, sin juicios ni interpretaciones moralizantes, permitiendo que la persona pueda expresar sus emociones y pensamientos en un marco de respeto y contención.

 

2. Escuchar

La escucha activa constituye un componente esencial del acompañamiento. Implica disponer de un tiempo y un espacio donde la palabra de la persona sea validada y reconocida. Escuchar sin interrumpir, sin apresurarse a resolver y sin minimizar el sufrimiento expresado, constituye una forma concreta de cuidado y de sostenimiento del vínculo.

 

3. Acompañar

No dejes sola a la persona si ves que está en peligro. Busquen ayuda profesional juntos

 

¿Qué hacer en una Emergencia?

Ante la identificación de una ideación suicida activa o de un intento de suicidio en curso o reciente —es decir, cuando la persona manifiesta intenciones concretas de llevar a cabo un acto suicida o ha realizado una conducta con riesgo para su vida— se debe actuar de manera inmediata, priorizando el cuidado y acompañamiento del joven.

Si la situación es grave, la persona tiene un plan concreto o intentó hacerse daño:

  • No la dejes sola.
  • Pedí ayuda profesional y acompañamiento de una red de sostén.
  • Sacá de su alcance cualquier cosa peligrosa (medicamentos, objetos cortantes).

 

Recursos y Contactos Útiles (Bahía Blanca)

Si estás en Bahía Blanca o la zona y necesitás contención o asistencia inmediata, guardá estos números:

  • Emergencias Médicas: Llamá al 107. Equipo de emergencia psicosocial.
  • Defensa Civil: 109
  • Guardia de Salud Mental (Hospital Penna): (291) 4593620

 

Camila De Pastena.

Jefa de residentes, Psicología Social y Comunitaria

Leg 17057 MP 2005

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