Acompañar sin entender todo: el valor de respetar

Acompañar sin entender todo: el valor de respetar

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Las adolescencias muchas veces traen preguntas, formas de expresarse o maneras de vivir los vínculos que pueden resultar nuevas para lxs adultxs. Frente a eso, es común sentir dudas, desconcierto o miedo a “hacer algo mal”.

Cada adolescente construye su identidad, sus gustos, sus vínculos y su forma de habitar el mundo de manera única. Algunas experiencias pueden ser difíciles de comprender desde otras generaciones, pero eso no invalida lo que sienten o viven.

En esta etapa, necesitan espacios donde puedan sentirse escuchadxs sin miedo a ser juzgadxs. Cuando lxs adolescentes sienten que pueden hacerlo, es más probable que busquen acompañamiento cuando algo les duele o preocupa.

Respetar no implica perder el rol adulto ni dejar de poner límites. Significa reconocer que cada persona transita sus procesos de manera única. Incluso cuando hay dudas o cosas que todavía cuestan entender, el afecto y la escucha siguen siendo fundamentales.

El rol del adulto no es tener respuestas perfectas, sino construir espacios seguros donde las adolescencias puedan crecer con cuidado, confianza y libertad.

Muchas veces, lo que más recuerdan lxs adolescentes no es si la persona adulta tenía todas las respuestas, sino si pudieron sentirse acompañadas mientras buscaban las propias.

 

Residencia Medicina General y/o familiar CAPS

Antonio Menghini

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Lo que no se borra

Lo que no se borra

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Cuando somos chicos la primera amenaza seria a la que nos enfrentamos es brutal y concreta: “Si no haces los deberes te quedas sin pelota”. Ya de chicos comprendiamos lo que estaba en juego, porque la pelota nunca fue un objeto sino un salvoconducto para encontrarse con los demás, para armar un grupo y salir a jugar, la razón exacta para que el barrio fuera un mapa habitable.

El fútbol no cambia la realidad material, es verdad, pero hace un trabajo más silencioso, le regala a un pueblo la certeza de que no está condenado a la resignación, de que todavía tiene pulso para trazar su propio destino con las manos limpias y los pies en el barro.

Por eso cuando llega el silbatazo final de un Mundial la tentación siempre es medir la historia según el resultado. Si ganamos fuimos perfectos, si la suerte nos da la espalda, el abismo.
Pero el verdadero triunfo sucede antes, en medio del camino.

Ocurre en la cancha de tierra con las líneas de cal torcidas. En la cantina del club de barrio que huele a café y tostado de jamón y queso. En la voz del delegado que junta peso a peso para comprar las camisetas y en las manos de quienes lavan el barro de los shorts tras cada partido. Es ahí en la colmena invisible de los clubes barriales, donde hace más de un siglo se incuba nuestra forma de andar por el mundo. Ahí aprendemos que la vida se parece bastante a un partido: hay que pelear la clasificación todos los días, sobreponerse a las finales que la suerte nos negó, y saber que a los rivales más grandes se los mira de frente a los ojos, nunca desde abajo.

Hoy el dolor es deportivo, una anécdota del calendario. El verdadero grito sagrado, los eternos laureles es la memoria del viaje. Saber que mientras haya un club con una luz prendida en alguna esquina y un pibe o una piba esperando un centro, el corazón de esta historia va a seguir latiendo intacto.

Melisa Melinger

Trabajadora de la Dirección de Derechos Humanos

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MiMundo: “Decir que si, decir que no: aprender a respetar límites”

MiMundo: “Decir que si, decir que no: aprender a respetar límites”

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Aprender a decir que sí y a decir que no es una herramienta fundamental para el cuidado personal. Comprender qué es el consentimiento permite identificar los propios límites y respetar los de los demás.

El consentimiento es la expresión de una decisión libre, clara y voluntaria por parte de una persona.

¿Qué significa que sea libre? que se brinda sin presiones y sin manipulación.

¿Clara? que no haya lugar a suposiciones ni interpretaciones. ¿Y voluntaria? que sea una decisión propia de la persona, sin obligación ni compromiso previo.

El consentimiento puede modificarse, puede convertirse en NO, aunque previamente haya sido SI.

Recordá que los vínculos se construyen de a dos, y para eso es fundamental tener en cuenta tanto lo que una persona quiere como lo que la otra desea, así como también los límites de ambas partes.

Hablar, escuchar y respetar los límites propios y ajenos es una forma de cuidarse y cuidar a los otros.

Justamente, para poder respetar esos límites es importante reconocer cuándo no hay consentimiento:

  • la persona se encuentra alcoholizada o bajo lo efectos de alguna sustancia,
  • la persona está dormida,
  • la persona no puede tomar decisiones con claridad,
  • hay presión, coerción, manipulación o amenazas,
  • la persona dice que no, duda, no responde, mantiene el silencio.

No te avergüences de decir que no ni de mantener tu postura cuando no coincide con la otra parte. Tu voz vale: hablar, expresar lo que sentís y escuchar al otro es clave para entenderse y cuidarse mutuamente. El diálogo y el intercambio siempre ayudan a construir vínculos más sanos y respetuosos.

El consentimiento se pregunta, no se supone: Solo sí es sí.

Firma: residencia de psicología social y comunitaria, departamento de salud mental y adicciones, secretaria de salud de Bahía blanca

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Atravesar el UPD entre el miedo y la confianza.

Atravesar el UPD entre el miedo y la confianza.

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El Último Primer Día (UPD) es mucho más que una fiesta. Para los y las adolescentes es un rito de paso: marca el inicio del último año de secundaria, el cierre de una etapa y la fuerza del grupo como espacio de pertenencia.

Como madres, padres y referentes afectivos, es habitual que aparezcan preocupaciones. El desafío no es negar lo que sucede ni responder sólo desde el miedo, sino acompañar con presencia y responsabilidad.

Los y las adolescentes son sujetos de derecho. Tienen derecho a participar, a encontrarse y a construir experiencias significativas. Descalificar el UPD puede alejarnos; escucharlo puede abrir el diálogo.

Acompañar no significa habilitar todo. Significa conversar antes, acordar pautas claras y ofrecer disponibilidad. Preguntar:

  • ¿Qué significa para vos este día?
  • ¿Cómo se están organizando?
  • ¿Qué necesitan para que salga bien?

Si hablamos de posibles consumos, es importante salir del tabú. Negar no cuida; dialogar sí. Conversar sobre límites, hidratación, cuidado entre pares y exposición en redes puede ser más efectivo que la amenaza.

Algo fundamental es dejar explícito que pueden llamar en cualquier momento si se sienten mal, si algo los incomoda o si necesitan ayuda. Que sepan que vamos a ir a buscarlxs y acompañarlxs. Que pedir ayuda no tendrá como respuesta un reto, sino cuidado. Esa garantía fortalece la confianza y puede prevenir situaciones de mayor riesgo.

Evitar el adultocentrismo no implica renunciar al rol adulto. Implica ejercerlo desde el respeto. Ser referente afectivo es ser sostén, no policía.

El UPD dura un día. El vínculo, toda la vida.

Acompañar es estar: con escucha, con límites claros y con confianza.

Cuidar es acompañar, siempre. Y en Mi Mundo también estamos para acompañarte en tu rol de crianza.

Les deseamos que el UPD sea un UGD…

¡Un gran día para todxs!

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Acompañar también es prevenir.​

Acompañar también es prevenir.​

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Acompañar también es prevenir.

En Bahía Blanca, contamos con una ordenanza municipal que promueve la prevención de la ludopatía en niñas, niñas y adolescentes frente al avance de las apuestas online.

Como familias, docentes y personas adultas referentes, es fundamental contar con información, detectar señales de alerta y actuar desde el cuidado.

Por eso, te compartimos esta guía práctica con herramientas para acompañar, prevenir y proteger.

Guía de prevención y abordaje de ludopatía en NNyA

Ordenanza Municipal N° 21.749

 

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El amor… ¿todo lo puede?

El amor… ¿todo lo puede?

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Desde que somos niñxs, los cuentos, canciones, películas, series y publicidades nos transmiten ideas sobre cómo “debería” ser el amor. Esas representaciones muchas veces instalan creencias poco realistas o incluso dañinas sobre los vínculos, que también atraviesan a las adolescencias.

Como personas adultas que acompañamos, es importante cuestionar esos mensajes y habilitar espacios para hablar sobre el amor, el deseo, los celos, la confianza, la intimidad y los límites.

Algunas creencias que vale la pena revisar:

“Mi media naranja”: esta idea de que hay una sola persona destinada para nosotrxs, y que sin esa persona no somos nadie, puede fomentar relaciones de dependencia emocional.

“Me cela porque me ama”: los celos no son una prueba de amor, sino una forma de control que vulnera la privacidad y la libertad del otrx.

“El amor todo lo puede”: creer que todo se justifica en nombre del amor puede llevar a naturalizar actitudes dañinas o incluso violentas.

“El amor es para siempre”: esta idea puede generar culpa o sufrimiento frente a una separación, y llevar a tolerar vínculos insanos por miedo al fracaso o al abandono.

Como personas adultas, podemos ayudar a identificar señales de alerta en los vínculos que construyen las adolescencias:

  • Comentarios constantes sobre cómo vestirse.
  • Revisar sus redes sociales o el celular sin permiso.
  • Burlas, humillaciones o gritos.
  • Celos y control.
  • Aislamiento de amistades o familiares.
  • Presiones para tener relaciones sexuales.
  • Amenazas o manipulación emocional.

Si observas alguna de estas situaciones, o si unx adolescente te lo comparte, es importante escuchar sin juzgar, validar lo que siente, y ofrecer acompañamiento para buscar ayuda, sin imponer decisiones.

Promover vínculos saludables también implica hablar sobre:

  • El respeto por los tiempos, deseos y límites del otrx.
    La confianza y la comunicación como base del vínculo.
  • La autonomía para decidir con quién estar, cómo y cuándo.
  • La importancia del consentimiento en cualquier encuentro íntimo.
  • El cuidado de la salud sexual y reproductiva, con acceso a métodos anticonceptivos y protección frente a ITS.

El rol adulto no es controlar ni vigilar, sino habilitar conversaciones honestas y afectuosas, que permitan a lxs adolescentes construir relaciones más libres, equitativas y cuidadas. En Mi Mundo, estamos para ayudarte. ¡Contactanos!

El rol adulto no es controlar ni vigilar, sino habilitar conversaciones honestas y afectuosas, que permitan a lxs adolescentes construir relaciones más libres, equitativas y cuidadas. En Mi Mundo, estamos para ayudarte.

¡Contactanos!

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¿Cómo acompañar a niñas, niños y adolescentes frente al grooming?

¿Cómo acompañar a niñas, niños y adolescentes frente al grooming?

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La protección digital de niñas, niños y adolescentes (NNyA) requiere acompañar cada etapa de su desarrollo de manera específica.

En la infancia, el rol adulto es más activo: proteger, poner límites, supervisar el uso de dispositivos y explicar con claridad. En la adolescencia, en cambio, el foco está en generar confianza, respetar su autonomía y ofrecer apoyo sin juzgar.

Durante la infancia, evitar el adultocentrismo es clave: sentarse en el suelo, escuchar con atención qué les interesa o preocupa en sus juegos o redes sociales, y no minimizarlo. A veces, los chicos temen más al “qué va a decir mamá o papá” que al delito en sí mismo.  Las prohibiciones sin explicación alejan; las reglas claras, con diálogo, abren caminos de confianza.

En la adolescencia, el acompañamiento requiere disponibilidad, empatía y ayuda incondicional ante el riesgo. Muchas situaciones de grooming empiezan con conversaciones agradables, intercambios propios de una edad exploratoria del mundo sensual y sexual, y dentro de esta búsqueda algo se rompe y se torna incómodo o amenazante.

La vergüenza y la culpa se disparan y suele ser la trampa perfecta para que los adolescentes no hablen ni pidan ayuda. Es importante dejar en claro que nunca es su culpa: Quien manipula, extorsiona o violenta a un/a adolescente está cometiendo un delito.

¿Qué hacer ante una situación de grooming?

  • Escuchar sin interrumpir ni juzgar.
  • Agradecer la confianza.
  • Guardar chats, perfiles y fechas.
  • No borrar mensajes ni contactar al agresor.
  • Denunciar (Comisaría de la mujer o Fiscalía Moreno 25).
  • Buscar apoyo profesional y familiar.

 

Si trabajás en una escuela, club o espacio público y detectás grooming, tenés la obligación de denunciar.  Estar cerca, disponibles y sin prejuicios puede ser lo que permita que un NNyA se anime a pedir ayuda

Autora: Evangelina Castro

 

La “Guía Ema” es una herramienta diseñada para abordar y prevenir la violencia digital en el ámbito escolar, con especial atención a la difusión no consentida de material íntimo. Fue creada como una respuesta concreta para que las escuelas sepan cómo actuar ante estos casos, sirviendo como la primera guía para estos fines en el país. Su nombre rinde homenaje a Ema, una adolescente de 15 años que fue víctima de violencia digital.

Descargar la guía EMA

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