Lo que escuchan también dice algo: Música, identidad y expresión

Lo que escuchan también dice algo: Música, identidad y expresión

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Pensar la identidad implica alejarse de la idea de algo fijo o dado de una vez y para siempre. Por el contrario, se trata de una construcción que se va entramando a lo largo de la historia de cada sujeto. En este proceso, la adolescencia se presenta como un tiempo de crisis, movimientos, de reorganización subjetiva y de búsqueda de nuevos soportes identificatorios que se tejen en el vínculo con otros (grupo de pares).

Durante la adolescencia, la música ocupa un lugar central en los procesos de construcción subjetiva. No se trata únicamente de un consumo cultural ni de una preferencia estética, sino de una forma de expresión que permite decir algo de sí cuando las palabras aún no alcanzan. Desde una perspectiva psicoanalítica, puede pensarse que la música se constituye como un dispositivo de expresión subjetiva y de inscripción en lo social. A través de ella, las y los jóvenes ensayan identificaciones, tramitan afectos y producen sentidos y códigos propios frente a un mundo adulto que muchas veces les resulta ajeno. Es tal lenguaje común el que habilita encuentros, pertenencias y la posibilidad de compartir emociones, malestares y preguntas propias de esta etapa.

Es esperable que, desde el mundo adulto, encontremos sonidos, letras o canciones que nos resultan indescifrables y que sean elecciones musicales de las juventudes o por las cuales se sientan representados/as. La distancia entre los gustos juveniles y los del mundo adulto cumple una función estructurante: diferenciarse es una operación necesaria para el cuidado y la afirmación de una identidad en construcción.

No es nuestra función como adultos comprender ni saber todo sobre el mundo joven. Pretender hacerlo puede transformarse, incluso sin intención, en un intento de control sobre aquello que necesita permanecer como espacio propio, en constante movimiento y transformación. Una posición de escucha, interés y reconocimiento de sus códigos (sin invadir ni descalificar) habilita posibilidades de diálogo y vínculo intergeneracional.

Reconocer ciertos géneros musicales (trap, rap, reggaetón urbano, cumbia RKT, fusiones de rock/pop/electrónica) como lenguajes propios de las juventudes, como una forma de decir, de elaborar emociones y de producir lazo social es una de las maneras de acompañar y promover la salud y los derechos de las y los jóvenes de nuestra ciudad.

 

Corinaldi Sofía

Lic. en Psicología, M.P.1711

Especialista en Psicología Social y Comunitaria

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La Educación Sexual Integral en la formación docente: entre el derecho y la responsabilidad pedagógica

La Educación Sexual Integral en la formación docente: entre el derecho y la responsabilidad pedagógica

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La Educación Sexual Integral (ESI) suele aparecer rodeada de resistencias: a veces se la percibe como un tema que “no nos corresponde”, otras como un terreno conflictivo frente a las familias, o
incluso como un campo para el cual “no fuimos preparados/as”. Sin embargo, estas percepciones tensionan con un marco normativo claro: la Ley Nacional de Educación Sexual Integral Nº 26.150
establece que todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos de gestión estatal y privada, lo que interpela directamente a la
formación docente.
En este sentido, resulta significativo que los nuevos planes de estudio de los Profesorados de Nivel Secundario la incorporen como unidad curricular en el marco de la Ley Provincial Nº 14.744,
que garantiza la implementación de la Educación Sexual Integral en el sistema educativo bonaerense. Esto no solo legitima su abordaje, sino que también refuerza la necesidad de formarnos como futuros/as docentes capaces de sostener propuestas pedagógicas situadas y críticas que integren la perspectiva de género y de derechos humanos. De este modo, al constituirse como un derecho, supone su desarrollo sistemático, evitando que quede reducida a intervenciones ocasionales o no planificadas.
Pensar la ESI en la formación docente implica comprender su carácter transversal. No se trata de un contenido aislado y/o sujeto a la voluntad de los/as docentes, sino de una perspectiva que
atraviesa prácticas, contenidos, discursos y vínculos institucionales. Asimismo, compromete una dimensión ética y política del quehacer docente, en tanto no solo supone posicionamientos frente a las desigualdades y las múltiples formas de vulneración de derechos, sino también la responsabilidad de intervenir pedagógicamente favoreciendo el reconocimiento de la diversidad en el ámbito educativo y el respeto por las múltiples formas de vivir y habitar el mundo.
Por ello, lejos de ser un añadido, la ESI constituye un eje fundamental en la formación docente inicial, en tanto garantiza el ejercicio pleno de los derechos y contribuye a la construcción de instituciones educativas más justas, inclusivas y democráticas.

 

Prof. Cyntia Quintas
Diplomada en Género y ESI

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¿Qué es la Educación Sexual Integral?

¿Qué es la Educación Sexual Integral?

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¿Qué es la Educación Sexual Integral?

La Educación Sexual Integral (ESI) es un derecho. Acompañar a las adolescencias en el conocimiento de sus cuerpos, emociones, vínculos y derechos es parte del cuidado cotidiano, tanto en la escuela como en casa o en otros espacios.

Este eje reúne recursos que promueven una mirada integral, respetuosa e inclusiva sobre la salud sexual y reproductiva de las adolescencias.

Te compartimos un manual con herramientas para trabajar la ESI desde una perspectiva de derechos, diversidad y cuidado.

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