Concejo deliberante joven

Concejo deliberante joven

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En el año 2024 el Honorable Concejo Deliberante de Bahía Blanca aprobó por unanimidad la Ordenanza N° 21797 por la que se crea el “Concejo Deliberante Joven”. Esta iniciativa tiene el objetivo de que los estudiantes secundarios de la ciudad que estén cursando sus últimos tres años escolares puedan generar políticas públicas que incentiven, estimulen y canalicen la participación juvenil en el debate de las problemáticas de Bahía Blanca y sus posibles soluciones, a través de un espacio de participación deliberativo, que lleve a concientizar a nuestros jóvenes de la importancia de su desempeño como agentes activos de cambio de su comunidad. Es una oportunidad para que las y los jóvenes se capaciten, investiguen, debatan y elaboren proyectos de ordenanza, acompañados por concejales de distintos bloques y la Dirección de Juventud del Municipio.

Lo más importante es que las ideas que se debaten no quedan en palabras: Los proyectos presentados continúan trabajándose, haciendo que la participación joven se transforme en acción. Hoy varios de esos mismos proyectos fueron tratados y aprobados en el recinto.

Esta actividad que ya lleva dos años funcionando. En 2025 participaron más de 80 chicos de 26 escuelas de la ciudad, representando a sus comunidades y llevando la voz de las juventudes al Concejo Deliberante. Quienes participaron en ediciones anteriores, además, vuelven como voluntarios, formando y acompañando a nuevos concejales y concejalas jóvenes.

El Concejo Deliberante Joven es una política pública que fortalece la democracia, promueve la participación y construye ciudadanía.

Si te interesa la propuesta, podes enviarnos un mail a concejojovenbb@gmail.com

 

Micaela Tomassini
concejala y coordinadora del hcd joven

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Educación financiera: hablar de dinero también es acompañar.

Educación financiera: hablar de dinero también es acompañar.

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Cada vez escuchamos más hablar de educación financiera: en redes sociales, medios de comunicación e incluso se debate su incorporación en las escuelas. Pero ¿qué significa realmente y cómo podemos hablarlo en casa?

Podemos definir la educación financiera como un proceso informativo y formativo para tomar decisiones sobre el dinero, el ahorro y la inversión. Nos da herramientas para identificar y organizar nuestros ingresos y gastos, ahorrar, y poder proyectar a futuro, desde unas próximas vacaciones hasta la compra de una vivienda propia.

Ahora bien, entre tanta información es muy importante saber qué NO es la educación financiera: NO es un curso que te enseña a “ser millonario” en 3 meses y NO es una solución mágica para tener dinero.

Comenzar a tocar estos temas en la adolescencia se vuelve fundamental, ya que es donde empiezan a experimentar sus primeros trabajos, sus primeras responsabilidades y también sus primeros proyectos y sueños.

Lo principal es romper el tabú y empezar a hablar de dinero: mostrar cómo se toman las decisiones económicas en casa, la importancia del ahorro, del gasto y del consumo responsable, para empezar a incluir la educación financiera en el día a día, así como también generar un pensamiento crítico sobre los riesgos que hay en las promesas de dinero fácil y las estafas que circulan en redes sociales.

Educar financieramente no es preparar adolescentes para ganar más dinero, sino brindarles herramientas para que puedan tomar decisiones informadas, cuidar sus recursos y construir proyectos de vida con mayor autonomía.

 

Juana Martínez

Lic. en economía.

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Trabajar no es sólo ganar plata: derechos, aprendizajes y cuidado en el trabajo adolescente.

Trabajar no es sólo ganar plata: derechos, aprendizajes y cuidado en el trabajo adolescente.

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Cuando un/a adolescente empieza a pensar en trabajar, muchas veces aparece una idea muy instalada: trabajar es sólo ganar plata. Sin embargo, el trabajo adolescente debe realizarse en condiciones adecuadas y con el acompañamiento de personas adultas.

En nuestro país, la ley 26.390 de Prohibición del Trabajo Infantil y Protección del Trabajo Adolescente, establece que el trabajo está prohibido para menores de 16 años. A partir de los 16 años los y las adolescentes pueden trabajar, pero con condiciones de protección: jornadas limitadas, tareas seguras y garantizando que el trabajo no interfiera en la escuela. Conocer estos derechos también es una forma de cuidar.

Las familias y referentes afectivos cumplen un rol fundamental. Conversar sobre las motivaciones para trabajar, acompañar las decisiones y estar atentos a las condiciones laborales ayuda a que esa experiencia sea positiva. Trabajar no debería significar dejar la escuela, exponerse a riesgos o asumir responsabilidades que corresponden a personas adultas.

Podemos preguntarnos juntos:

¿Para qué quiere trabajar?

¿Qué puede aprender de esa experiencia?

¿En qué condiciones lo va a hacer?

Abrir estas conversaciones también es una forma de cuidar.

Desde el Foro de Trabajo Infantil Invitamos a madres, padres, referentes afectivos e instituciones comunitarias a participar de los encuentros presenciales, espacios para compartir información, intercambiar experiencias y fortalecer el acompañamiento de nuestras adolescencias.

 

Andrea Castro – Asesora pedagógica

Foro contra el Trabajo Infantil Mbb

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